Ahí estábamos.
Primer o segundo día, quizá un miércoles de la primera semana de exhibición de aquella cinta "el rey león".
Boletos agotados para la primera función.
Había que esperar.
En dos horas uno puede:
- Sentarse junto al gesto compungido de la madre.
- Dar vueltas al rededor de la misma figura materna llena de hastío.
- Observar a los demás infantes que decidieron aplicar el mismo berrinche a sus madres apra esperar la siguiente función.
- Comer golosinas y comida chatarra.
- Repetir en orden aleatorio las opcines anteriores hasta que la funicón de inicio.
Los niños salen de la función anterior. Mi madre y yo entramos a la sala. Mufasa se muere.
Ahí nació un amor que se se sigue cultivando. Gracias mamá!
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lunes, 9 de febrero de 2009
sábado, 7 de febrero de 2009
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Esta es la historia del hombre que intentaba.
Cada que sentía la necesidad, impulsado por su dolor, intentaba.
Fármacos; ni la negligencia médica auxilió en sus múltiples intentos.
Navajas que hicieron que el baño terminara en un sangriento escándalo no fueron suficiente.
Intentó por última vez y al lograrlo, su dolor se desvaneció para luego multiplicarse en los que lo rodeaban.
Es por eso que nunca lo conocí;
aquel hombre, el que no se rendía, el hombre que intentaba...
Cada que sentía la necesidad, impulsado por su dolor, intentaba.
Fármacos; ni la negligencia médica auxilió en sus múltiples intentos.
Navajas que hicieron que el baño terminara en un sangriento escándalo no fueron suficiente.
Intentó por última vez y al lograrlo, su dolor se desvaneció para luego multiplicarse en los que lo rodeaban.
Es por eso que nunca lo conocí;
aquel hombre, el que no se rendía, el hombre que intentaba...
jueves, 5 de febrero de 2009
un jóven ayudaba a una viejita a llevarle a su casa el mandado. tambien le ayudaba a regar las plantas y a hacer algunas tareas que para ella ya eran dificiles.
una vez, cuando llegaba con la compra vió a la viejita tirada en el piso... muerta! al tomarle de la mano para ver si reaccionaba descubrió en su dedo un anillo increíble que intentó con todas sus fuerzas quitarle. pero el anillo estaba atorado en el dedo de la viejita así que no logró quitarselo jalándolo. así que fue por una sierra y le cortó el dedo... hasta que al fin obtuvo su anillo....
años pasaron y el iba manejando un día por la carretera (no recordaba que cerca de ahí estaba la casa de la viejita que cuando el era jóven solía ayudar).
a un lado de la carretera había una niña pidiendo raite, el se paró y la subió al coche. en ese momento se dió cuenta que la niña no tenía un dedo...
_oye niña, quién te cortó el dedo?
- TÚ!
una vez, cuando llegaba con la compra vió a la viejita tirada en el piso... muerta! al tomarle de la mano para ver si reaccionaba descubrió en su dedo un anillo increíble que intentó con todas sus fuerzas quitarle. pero el anillo estaba atorado en el dedo de la viejita así que no logró quitarselo jalándolo. así que fue por una sierra y le cortó el dedo... hasta que al fin obtuvo su anillo....
años pasaron y el iba manejando un día por la carretera (no recordaba que cerca de ahí estaba la casa de la viejita que cuando el era jóven solía ayudar).
a un lado de la carretera había una niña pidiendo raite, el se paró y la subió al coche. en ese momento se dió cuenta que la niña no tenía un dedo...
_oye niña, quién te cortó el dedo?
- TÚ!
* esta historia me la contaba mi hermana cuando yo era una niña y me daba muchísmo miedo! aunque lo encantor que tiene esta historia es que siempre siempre con lo ojos cerrados lograba imaginármela nítidamente.
La viejita sin cabeza
¿Cómo puede imaginarse alguien a una viejita sin cabeza?
Es lo que me pregunto yo a estas alturas de mi vida. Fue el primer ¿fantasma? que conocí sólo después de la leyenda de la llorona loca o del jinete sin cabeza.
La escena es vívida. El colegio donde estudié la primaria solía ser una casa. Y uno de los salones
tenía junto al escritorio de la profesora, una escalera en espiral que llevaba al cuarto que nadie visitaba. Adivinen por qué. Por el miedo a que nos fuéramos a encontrar a la viejita sin cabeza.
-No, ira, y la otra vez que estábamos jugando le vi los pies y me vine corriendo.
Decía Abraham. A quien llamé amigo sin conocer bien el término ni a él. Sólo porque fuimos a la guardería y al kinder juntos. Y jugábamos nintendo y cosas por el estilo.
Recuerdo que me daba miedo, pero mi mente no recuerda indicio alguno de que nos hayamos atrevido a subir esa escalinata, abrir la puerta y encontrarnos con una viejita...sin cabeza.
Acabo de pensar eso y me dio como escalofrío. Nunca supe de algún valiente que en alguna kermés o junta de padres de familia se escapara hacia el salón y se la encontrara y vivir para contarlo.
Lo curioso de esto es que siempre me imaginé una cara bonachona. Como la del chocolate abuelita. Parecida a mi abuelita que preparaba chocolate para todos, y yo lo presumía y mis compañeros sonreían al decir "en día de muertos traes chocolate de tu abuelita".
Yo creo que por eso me caían muy bien los viejitos en ese entonces: Porque preparaban buen chocolate y porque no me los puedo imaginar sin cabeza.
¿Ustedes pueden?
Es lo que me pregunto yo a estas alturas de mi vida. Fue el primer ¿fantasma? que conocí sólo después de la leyenda de la llorona loca o del jinete sin cabeza.
La escena es vívida. El colegio donde estudié la primaria solía ser una casa. Y uno de los salones
tenía junto al escritorio de la profesora, una escalera en espiral que llevaba al cuarto que nadie visitaba. Adivinen por qué. Por el miedo a que nos fuéramos a encontrar a la viejita sin cabeza.-No, ira, y la otra vez que estábamos jugando le vi los pies y me vine corriendo.
Decía Abraham. A quien llamé amigo sin conocer bien el término ni a él. Sólo porque fuimos a la guardería y al kinder juntos. Y jugábamos nintendo y cosas por el estilo.
Recuerdo que me daba miedo, pero mi mente no recuerda indicio alguno de que nos hayamos atrevido a subir esa escalinata, abrir la puerta y encontrarnos con una viejita...sin cabeza.
Acabo de pensar eso y me dio como escalofrío. Nunca supe de algún valiente que en alguna kermés o junta de padres de familia se escapara hacia el salón y se la encontrara y vivir para contarlo.
Lo curioso de esto es que siempre me imaginé una cara bonachona. Como la del chocolate abuelita. Parecida a mi abuelita que preparaba chocolate para todos, y yo lo presumía y mis compañeros sonreían al decir "en día de muertos traes chocolate de tu abuelita".
Yo creo que por eso me caían muy bien los viejitos en ese entonces: Porque preparaban buen chocolate y porque no me los puedo imaginar sin cabeza.
¿Ustedes pueden?
miércoles, 4 de febrero de 2009
Historias
Segunda Guerra Mundial
Mi abuela tenía 10 años cuando en 1942, unos submarinos alemanes atacaron barcos petroleros de México que abastecian a nuestro amo Estados Unidos. Apenas hace un año se habia quedado sin padre y ahora vivia con sus abuelos paternos, su mamá y sus cuatro hermanos.
Manuel Avila Camacho declaro la guerra a Alemania, Italia y Japón. Los rumores de una posible invasión al territorio mexicano estaban en boca de todos. Mi abuelita cuenta que al toque de queda, tapaban las ventanas con cartones y cerraban bien las cortinas. Vivian a la luz de la vela y escuchando el radio para estar informados.
La gente decia que habian llegado soldados alemanes a la Ciudad pero que en verdad eran gringos disfrazados para hacer que México se uniera a la guerra, ustedes saben, vieja táctica de los zorros gabachos. Eventualmente mandaron al Escuadron 201 que peleo casi al final de la guerra en las Filipinas.
Lavadora asesina
Una niña de cuatro años se metio a jugar a la lavadora de su casa y su hermanito de un año, tres meses, logro encender la máquina, lo cual hizo rodar a la pequeña dentro de la centrifugadora y ahogarse. Despues de dos minutos, la madre se dio cuenta, paro la máquina pero ya era demasiado tarde, la pequeña estaba muerta.
La nota ha dado vuelta al mundo cual telefono descompuesto. Increible pero cierto.
Mi abuela tenía 10 años cuando en 1942, unos submarinos alemanes atacaron barcos petroleros de México que abastecian a nuestro amo Estados Unidos. Apenas hace un año se habia quedado sin padre y ahora vivia con sus abuelos paternos, su mamá y sus cuatro hermanos.
Manuel Avila Camacho declaro la guerra a Alemania, Italia y Japón. Los rumores de una posible invasión al territorio mexicano estaban en boca de todos. Mi abuelita cuenta que al toque de queda, tapaban las ventanas con cartones y cerraban bien las cortinas. Vivian a la luz de la vela y escuchando el radio para estar informados.
La gente decia que habian llegado soldados alemanes a la Ciudad pero que en verdad eran gringos disfrazados para hacer que México se uniera a la guerra, ustedes saben, vieja táctica de los zorros gabachos. Eventualmente mandaron al Escuadron 201 que peleo casi al final de la guerra en las Filipinas.
Lavadora asesina
Una niña de cuatro años se metio a jugar a la lavadora de su casa y su hermanito de un año, tres meses, logro encender la máquina, lo cual hizo rodar a la pequeña dentro de la centrifugadora y ahogarse. Despues de dos minutos, la madre se dio cuenta, paro la máquina pero ya era demasiado tarde, la pequeña estaba muerta.
La nota ha dado vuelta al mundo cual telefono descompuesto. Increible pero cierto.
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